Un estudio publicado en Trends in Biotechnology presentó un avance relevante para el futuro de las proteínas alternativas realizado por investigadores de Jiangnan University, en China. Utilizaron tecnología CRISPR para mejorar una cepa del hongo Fusarium venenatum, ya conocido por su uso en la producción de micoproteína.
El trabajo, titulado “Dual enhancement of mycoprotein nutrition and sustainability via CRISPR-mediated metabolic engineering of Fusarium venenatum”, fue liderado por un equipo en el que Xiao Liu figura como autor correspondiente. La investigación buscó mejorar tres aspectos clave: valor nutricional, eficiencia de producción y menor impacto ambiental.
Fusarium venenatum es un hongo filamentoso utilizado desde hace años para producir micoproteína, una fuente de proteína que puede tener una textura fibrosa y características similares a la carne. Sin embargo, su producción todavía presenta desafíos ya que requiere recursos, nutrientes y procesos de fermentación que pueden limitar su eficiencia a gran escala.
Para mejorar ese rendimiento, los investigadores usaron CRISPR/Cas9 sin introducir ADN extraño. La edición genética eliminó genes vinculados a la síntesis de quitina y al metabolismo del piruvato. En términos simples, lograron una cepa con paredes celulares más delgadas, potencialmente más fácil de digerir, y con un metabolismo más eficiente para producir proteína.
Los resultados fueron significativos. La nueva cepa, denominada FCPD, redujo en 44,3% el consumo de sustrato y mejoró en 88,4% la tasa de producción de micoproteína frente a la cepa original. Además, el análisis de ciclo de vida estimó reducciones de impacto ambiental de entre 4% y 61,3%, dependiendo del país y del sistema energético utilizado para producirla.
La comparación con la producción animal también es relevante. Según el estudio, frente a la producción de pollo en China, esta micoproteína editada podría requerir un 70% menos de tierra y reducir en 78% el riesgo de contaminación de agua dulce.
El avance muestra que el futuro de la alimentación no depende solo de imitar productos animales, sino de desarrollar nuevas formas de producir proteínas de calidad con menos tierra, menos recursos y menor impacto ambiental.
La transición hacia sistemas alimentarios basados en plantas y libres de explotación animal necesita muchas herramientas como legumbres, cereales, frutos secos, productos tradicionales, emprendimientos locales, educación nutricional y también innovación científica.
El cambio no vendrá de una sola tecnología, pero cada avance que permita producir alimentos nutritivos sin criar ni matar animales suma una pieza al camino de construir una alimentación más ética, eficiente y sostenible.
Hongo editado con CRISPR impulsa nuevas proteínas
Trends in Biotechnology presentó un avance relevante para el futuro de las proteínas